Motivados para el Cambio. El reto del teletrabajo
Motivados para el Cambio. El reto del teletrabajo
Estar motivados para el teletrabajo tiene que ver primero, con reconocer
las bondades que esta nueva modalidad representa en nuestra vida, no sólo por
la oportunidad de administrar el tiempo y de tener mayor autonomía durante el
día mientras cumplimos con distintas responsabilidades, sino también con las
exigencias de formación y aprendizaje continuo que ha ido planteando a cada uno
de nosotros. Así mismo, tiene que ver con la confianza personal que me permita
reconocer que soy capaz de incorporar nuevas prácticas con éxito, y de
acercarme a nuevas formas de hacer las cosas.
La motivación es el reconocimiento de aquello que me lleva a actuar desde la mejor disposición; es el reconocimiento de la fortaleza interior que nos asiste para abordar con éxito los retos que se nos van planteando en la vida. Estar motivados tiene que ver con disposición, energía para actuar, reconocimiento de motivos y aprovechamiento del impulso y evaluación positiva de las situaciones.
En el caso del teletrabajo invita a ver esta modalidad como una opción que llegó para quedarse en muchos casos y, en consecuencia, representa una gran oportunidad para aprender y para realizar mi trabajo desde una óptica diferente. Visto así, es innegable la pertinencia de trabajar el tema de la organización para poder aprovechar al máximo los recursos, los medios y el tiempo. De igual forma, para estar más cómodos y producir con mayores niveles de satisfacción y agrado. Supone organizar el espacio dentro de cada realidad, para que permita tener a la mano los recursos y la información que se necesita, con mayor rapidez.
Es una invitación abierta a reflexionar sobre aquellos aspectos en los cuales aún necesito seguir fortaleciendo y a organizar mi rutina desde la motivación para hacerlo con agrado, para conciliar mi vida personal, familiar y laboral. Como esto no puedo hacerlo solo desde mi visión, necesito promover la comunicación familiar para obtener el apoyo necesario y reforzar las prácticas solidarias de cooperación y colaboración requeridas.
Ayuda mucho hacerlo en forma conjunta porque la orientación hacia un fin común, es en sí mismo motivante. Involucrar a todos los que vivimos juntos en las implicaciones de esta nueva dinámica, nos permite actitudes de mayor comprensión y el poder resignificar la convivencia. Cuando tenemos esa visión común es más fácil reconocer aquellos aspectos en los que debemos insistir y mantener el foco, la motivación familiar, la orientación y actitud necesaria para que la dinámica sea agradable.
El teletrabajo es una modalidad asumida por muchos desde hace varios años con resultados exitosos. Sin embargo, de cara a este nuevo escenario, hablamos del teletrabajo obligatorio, en el que no hubo la oportunidad de decidir si queríamos hacerlo o no. Son situaciones externas fuera de nuestro control que determinan una realidad en la que hay que seguir viviendo. El que sea obligatorio responde a una realidad que nos supera y debemos encontrar en esa situación la lectura más productiva y provechosa desde la óptica positiva para obtener beneficios personales y laborales.
Una persona motivada verá, en la mayoría de las experiencias, la oportunidad de disfrutar con la mejor actitud, reconocer aquello que pudiera darle la oportunidad para crecer y encontrar en la adversidad el reto de superarse e interpretar la situación para aprendizaje y reflexión.
Estar motivado para el teletrabajo implica preguntarse qué fuerzas me convocan a la acción, qué hay de bueno en esta experiencia, qué puedo aprender, qué necesito compartir, y esta es una actitud sustancialmente diferente a la que asumen muchas personas, que ante el impacto del cambio, permanecen ancladas en la queja, en la crítica y en el lamento.
Sumado a esto tenemos la intensidad emocional que acompaña a esta situación en la que algunos están viviendo en el pasado, desde la melancolía y la nostalgia y otros, de cara al futuro con la incertidumbre, angustia y ansiedad. El aquí y el ahora, es la oportunidad para salir fortalecidos con nuevas competencias como: las habilidades comunicacionales en entornos virtuales, el trabajo en equipo en la red, el dominio de varias herramientas tecnológicas, el desarrollo del sentido de pertenencia a pesar del distanciamiento físico con los espacios de las oficinas, el manejo de la autonomía ante nuevos estilos de supervisión y liderazgo, mayor confianza, entre otras, que configuran en el marco de las nuevas competencias llamadas competencias 20/20 y las que serán repotenciadas en el escenario post pandemia.
La organización para el teletrabajo implica organizar la rutina, para poder conciliar la vida personal, familiar y laboral, organizarnos para el autocuidado, organizar el espacio y los medios y organizar y gestionar el tiempo. Estar motivados para hacer mejor nuestro trabajo debe llevarnos de forma cómoda a asumir una serie de posturas ante la cotidianidad.
La motivación para el autocuidado surge del interés por atender una serie de medidas que me permitan mi salud mental, emocional, física y un estado de bienestar general. Para algunos no puede haber mayor motivación que el estar bien. Estas acciones están relacionadas con cuidar mis pensamientos recurrentes y emociones predominantes, con mantener el equilibrio, con revisar mis hábitos e incorporar nuevas prácticas diarias físicas, mentales y con mantener los vínculos con nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Los seres humanos somos seres gregarios por naturaleza, y ante esta situación actual se redimensiona la necesidad de sentir una mano amiga, una palabra de aliento a tiempo y el saber que se cuenta con alguien. Esa contención emocional, la podemos dar desde la actitud positiva y la alegría, el no engancharse en el exceso informativo que nos angustia y el mantenernos de cara a las oportunidades que nos depara el futuro, así mismo con la disposición al cambio, a romper rutinas, a valorar lo que se tiene y a replantearme nuevas metas y planes de vida.
Es sabido que la autonomía que se deriva del uso de la tecnología de la información y la comunicación, también conlleva el riesgo de la intensificación del trabajo desde casa y de destinar mayor número de horas que las que corresponde. En ocasiones, es fácil dejarse llevar por el apasionamiento por lo que se hace o por la responsabilidad de cumplir con un plazo de trabajo, sin embargo lo importante es que se logre conciliar todos los ámbitos de nuestra vida y que no demos paso a la sensación de sacrificio, culpa, víctima o frustración.
La motivación debe ser, en consecuencia, el impulso sano de mantener el equilibrio de mis responsabilidades personales (autocuidado, hobbies, cuidado de la apariencia personal, del descanso, de la distracción, entre otras), de la vida en familia, para mejorar la dinámica relacional y la convivencia agradable y, finalmente, y no menos importante de lo laboral.
Así mismo, está la motivación por mantener organizado mi área de trabajo, por sentirme cómodo, ligero y productivo, por reconocer lo agradable de un espacio ordenado, limpio, liviano y tener a la mano todo lo que necesito para trabajar bien.
Estar motivados para nuevos retos y prácticas laborales exige de igual forma el organizar mi tiempo, para no postergar y hacer lo que debo hacer, establecer prioridades y saber distinguir entre lo importante y lo urgente. Exige de igual forma, dedicar más tiempo a trabajar con visión y perspectiva de lo que hago, orientado a la calidad del trabajo, éxitos profesionales y a la satisfacción personal que eso permite experimentar.
Estamos nuevamente, ante un proceso de autoobservación de nuestras creencias (limitantes y potenciadoras), de nuestros miedos, temores y bloqueos. Este es un sano ejercicio orientado al proceso de atención plena y consciente hacia aquello que está, de alguna forma limitando mis posibilidades, de responder en adecuadamente ante estos nuevos retos y exigencias. Eso que no soy en esencia, porque estamos llamados a ser seres plenos, pero que está en mi historia personal, vivencias y circunstancias, haciendo que construya una visión sobre algo.
Es cierto que nuestros hogares se vieron de un día para otro convertidos en oficina, junto a las empobrecidas condiciones de muchos, para tener el espacio ideal de trabajo con las condiciones básicas de: tamaño, iluminación, ventilación, recursos técnicos y de conectividad, arreglos, entre otros. Sin embargo, de lo que se trata es de hacer lo mejor posible con lo que se tenga y se pueda, hasta conseguir mejores niveles. Salir de la excusa del “no tengo y no puedo”, a ser creativos y generar las mejores posibilidades de atracción y manifestación. Actuar, desde la gratitud del empleo que se tiene, las posibilidades de desarrollo personal y profesional, el relacionamiento y apoyo que eso significa, las alianzas de vida y de contacto tan valorados en tiempos de cuarentena, y retribuir con una buena actitud, ese merecimiento que estamos disfrutando.
No se trata de conformismo, nuestras aspiraciones deben estar orientadas al máximo bienestar y sentir profundamente que somos merecedores de lo mejor, de lo que se trata es de ir avanzando con liviandad, equilibrio y armonía hacia mejores niveles, y aprovechar en el buen sentido de la palabra, cada oportunidad que la vida pone en nuestro camino. El saldo siempre positivo. Esto pasará y muchos saldremos fortalecidos con nuevas competencias, nuevas formas de relacionarnos, mayor valoración de algunas personas y cosas, pero para otros no lo será tanto. La decisión está en nuestras manos.
El teletrabajo es un reto más y una modalidad que nos convoca a una mirada abierta, propositiva, de crecimiento y de grandes oportunidades. La vida siempre se abre camino, las cosas se resignifican porque avanzan o se transforman, hay que reconocer ese carácter dinámico y fluir.
Nos seguimos leyendo.

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