¿Qué tipo de Motivaciones experimento? Tipología de las Motivaciones
¿Qué tipo de motivación experimento?
Tipología
Seguramente, para algunos
será común la famosa teoría de la motivación centrada en la pirámide de las
necesidades realizada por Maslow, psicólogo de gran renombre en el área, en la
que nos muestra una estratificación de necesidades —graficadas en una pirámide—
que va desde las de orden fisiológico, ubicadas en la base, hasta las de autorrealización y reconocimiento, que identificarían los niveles más altos hasta llegar a la cúspide.
En la lógica de esta teoría, si nos mantenemos en modo sobrevivencia, es muy difícil
que encontremos la energía y motivaciones necesarias para activar los satisfactores
hacia nuevas necesidades de escala mayor. Mis motivaciones se centrarían en
garantizar la existencia como requerimiento primordial, para luego pensar en otras necesidades como las de seguridad, relacionamiento, desarrollo, reconocimiento,
entre otras.
En el campo organizacional también surgieron diversas teorías y enfoques que intentaron dar respuesta a las razones por las cuales el ser humano tiende a sentirse motivado y, en consecuencia, a ser más eficiente en lo que realiza.
Otro de los grandes representantes de las teorías en este campo fue, Frederick Herzberg (1968), quien puso en duda la lógica que subyace en la aparición de las necesidades o motivos que llevan a actuar a la persona.
Este autor distingue entre factores de la motivación
de corte extrínsecos para referirse a aquellos motivos que llevan a obrar a
una persona como fruto de algo externo que espera recibir, y factores
intrínsecos para referirse a aquellos motivos que llevan a actuar como
fruto de algo interno.
Según demostró este investigador, los
factores extrínsecos o higiénicos, que son precisamente los que aparecen en la
parte inferior de la referida pirámide de Maslow, son motivos que en caso de no
estar presentes generarán insatisfacción (molestia, inseguridad, etc.), y si
bien, cuando estén satisfechos no actuarían como motores o generadores de
motivación.
En realidad, tanto si la motivación es
intrínseca como extrínseca, todos buscamos lo mismo en esta vida: conseguir
sensaciones y emociones agradables (alegría, felicidad, amor) y
evitar las desagradables o displacenteras (tristeza, miedo, enfado, dolor).
La diferencia es que con la motivación
intrínseca se obtienen esas sensaciones muy pronto, aquí y ahora, mientras que
con la motivación extrínseca es probable que se cambien sensaciones
desagradables en el presente por una potencial sensación agradable en el
futuro.
Si no estamos dispuestos a aceptar la sensación
desagradable, no actuaremos nunca. Incluso, si estamos dispuestos, y actuamos,
quizá decidamos que no estamos dispuestos a aguantar las otras sensaciones
desagradables (rechazo, decepción, autocompasión) y dejemos de intentarlo.
Entonces, ¿qué nos decimos a nosotros mismos? Que hemos perdido la
motivación.
Un elemento clave de la motivación
interna será no depender de lo externo y, en consecuencia, no dejar a
merced de los otros, o de las situaciones el poder de afectar nuestra actitud o
emociones. Si doy todo el poder a lo externo ¿qué pasará en mí al momento en
que ese activador o motivador desaparezca?, probablemente desaparecerá también aquello
que me impulsa a actuar. Y este es un error común en el que caemos cuando centramos
nuestras motivaciones en las demás personas y en aquello que hagan o dejen de
hacer, por ejemplo, en nuestros hijos, pareja, compañeros de trabajo, entre otros.
Igual sucede con la actuación centrada en recibir algo externo.
En lo que refiere a la motivación externa
lo crucial es saber qué nos motiva y qué nos desmotiva. A partir de ese
momento, mantendremos al máximo los elementos motivantes y actuaremos para
vencer la desmotivación, a través del desarrollo de las habilidades que nos
permitan alcanzar nuevas ilusiones y conseguir próximas metas.
Existen también las llamadas teorías de
proceso, cuyo interés se centra en entender cuál es el mecanismo de las
motivaciones.
La cuestión que preocupa a los
investigadores en este caso, no será tanto el qué motiva, sino más bien, el
cómo funciona y se desarrolla la motivación. Esto podemos verlo por ejemplo en
la referida Teoría de proceso desde la cual tratan de explicar cómo funciona el
proceso de motivación, o cómo se genera, dirige, mantiene y finalmente se
detiene una conducta establecida para alcanzar un objetivo o un fin.
Muchos
han planteado enfoques teóricos integradores, cuya principal virtud es
precisamente la unificación y sistematización. Con base a esto, el proceso de
la motivación humana se concibe de modo dinámico, y en él existe
retroalimentación, es decir, a medida que hay razones que justifican la
satisfacción de las necesidades, la persona estará más motivada, y seguirá
realizando la tarea que produce la satisfacción de necesidades. Y, por el
contrario, en la medida en que surjan factores de insatisfacción se producirá
desmotivación, y con ella se detendría el proceso y se dejaría de actuar.
Desde
la psicología de la motivación tenemos la llamada motivación reactiva: definida
como aquella que regula la actividad como respuesta o reacción a estímulos
externos y requerimientos orgánicos que afectan positiva o negativamente las
necesidades del sujeto.
También
existe la Motivación autónoma: caracterizada por regular la actividad de manera
relativamente independiente con respecto a los estímulos externos y
requerimientos orgánicos. Refleja los motivos específicos y superiores del ser
humano.
Diversos modelos teóricos aportan sus
propias explicaciones del fenómeno motivacional. Entre ellos, destaca el modelo
de pulsión (impulsos como fuerzas internas), el del condicionamiento (definido
en términos de E-R), la congruencia cognoscitiva (interacción entre cognición y
conducta) y la teoría humanista (desarrollo de todo el potencial personal hacia
la autorrealización).
Podemos resaltar la relación existente entre
las investigaciones neurocientíficas y la postura de la teoría cognoscitiva
social, la cual considera que el sujeto se impone metas y actúa en función del
logro de las mismas. Luego al comparar su desempeño con los objetivos
propuestos, observa los progresos alcanzados; a partir de esta autoevaluación,
puede experimentar un sentimiento de autoeficacia que lo impulsará a mejorar en
la búsqueda de sus metas.
Nuttin (1982) sostuvo que el punto de
partida de la acción motivada no es el estímulo, como afirman los modelos
conductistas, sino que es el fin lo que condiciona de cierta manera la acción
del sujeto.
Encontramos
también dentro de tipología de las motivaciones las de tipo positivo y
negativo.
La motivación
positiva se refiere al proceso por el cual un individuo inicia o
mantiene adherido una conducta gracias a la obtención de una recompensa
positiva, sea externa o interna (por el placer de la actividad).
La motivación
negativa hace referencia al proceso por el cual una persona inicia o
se mantiene adherida a una conducta para evitar una consecuencia desagradable,
tanto externa (castigo, humillación, etc.) o interna (evitar la sensación de
frustración o fracaso).
Dentro
de los tipos de motivación que existen también es común escuchar la motivación
de logro que tiene que ver con los retos, alcance de objetivos y metas; también
tenemos la motivación de exploración, y finalmente, la motivación de poder, de
tener control sobre los demás o sobre las situaciones.
Es
importante conectar con uno mismo para saber qué tipo de motivación predomina
en nosotros y además tener en cuenta que esta es variable y estará determinada
por las características de las diferentes situaciones que nos acontecen.
La motivación cuántica, orientada al reconocimiento del poder interior que tenemos para
alcanzar lo que deseamos por la vía de la manifestación, mediante la conexión y
equilibrio entre intención clara, emociones elevadas y acción, nos habla de la opción de
mantenernos motivados porque creemos en nosotros mismos, en nuestro potencial,
en la energía que somos capaces de generar y transmitir. Es la confianza en la
esencia que nos define como seres plenos conectados a una energía superior. A
esta la llamaríamos dentro de una tipología de las motivaciones como Motivación
interior y espiritual, centrada también en las leyes universales.
Llegado a este punto
tenemos la situación de que no siempre nos sentimos motivados y frente a eso es
importante revisar a qué atribuimos esa inacción que podemos experimentar en
diversos momentos y ante distintas situaciones de nuestra vida, nuevamente sin
juzgarnos, solo para entender qué de lo que veo en otros, me pudiera estar
pasando a mí. La buena noticia es que puedo cambiar esa situación para
sustituir emociones o conexiones emocionales y experimentar nuevos
significados. En próxima publicación hablaremos acerca de eso y nos seguiremos
leyendo.


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